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Fernando Marti


¿Qué es el caso Fernando Martí? La historia de un adolescente millonario que a pesar de ir acompañado de chofer y escolta, fue secuestrado en la capital del país.

Su papá, un hombre recto y particularmente querido dentro de las altas esferas empresariales de la nación, pagó el rescate, pero el chico, en lugar de regresar a casa, apareció muerto tiempo después.

Y a partir de ahí intervinieron los medios de comunicación, las autoridades, se supieron cosas, se investigaron otras y esto no termina ni de aclararse, ni de resolverse ni de servir para algo.

¿Qué tiene este caso de entretenido si a todas luces se trata de algo terrible y doloroso?

Es la nota roja perfecta para un país imperfecto en un momento histórico caracterizado por la impotencia, la rabia y el rencor.

Hablar de Fernando Martí nos permite hablar de valores, de lo que un papá es capaz de hacer por amor, del dolor de perder a un hijo.

Nos invita a especular sobre lo que pudo haber pasado cuando lo secuestraron, cuando lo tuvieron cautivo y cuando lo mataron.

Es el pretexto perfecto para señalar que en este país nadie está a salvo, para ponerse del lado de los poderosos y para decir que los ricos también lloran.

Gracias a este caso, muchas personas pueden comentar lo complicado que es poner negocios en México, lo difícil que es para los empresarios invertir aquí y comparar con lo que sucede en otras partes del mundo.

También podemos hablar de las irregularidades que rodean este caso, desde los retenes y sus antecedentes hasta el terror que algunos ciudadanos les tenemos a los policías pasando por las decisiones de Estado, la corrupción, la cadena perpetua y la pena de muerte.

Fernando jamás se lo imaginó, pero debido a lo que le pasó, hoy se habla de lo mala que es la impartición de justicia en nuestro país.

Si en lugar de haberlo matado a él, esos criminales hubieran hecho lo mismo con cualquier hijo de vecino, jamás se hubiera sabido nada, jamás los medios hubieran publicado una sola palabra, jamás se hubiera hecho nada y sus secuestradores seguirían haciendo de las suyas.

No, y espérese, la historia de este chico también ha permitido que media humanidad hable de lo bueno que era, de que le iba a tal o a cual equipo de futbol y de un montón de cosas que no cabrían en este espacio de tan largas, variadas y enredadas.

La muerte de Fernando Martí es entretenida porque le ha dado de qué hablar a un país al que le encanta quejarse de todo.

¿Y? ¿Qué tiene esto de supermacabro y peligroso? Que no estamos hablando del personaje de un programa de televisión, estamos hablando de un muchacho de carne y hueso con todo lo que esto implica en términos emocionales.

Piense, por un momento, en lo que le pudo haber pasado, en lo que pudo haber sentido, en lo que pudo haber hecho. Piense que hubiera sido usted, que hubiera sido su hijo.

Lo peligroso es que cuando uno se empieza a entretener con estas historias, ya no pasa nada.

La justicia deja de importar, lo que importa es el chisme, enterarse de que si murió asfixiado, por una sobredosis de medicamentos o porque, de plano, le dio un infarto.

Y uno empieza a comparar su caso con el de Mariana Levy, con el de Vicente Fernández Jr, y con el de la amiga a la que secuestraron en un taxi, se pierde la proporción de los hechos, luego todo se olvida y no pasa nada.

Los mexicanos nos hemos vuelto carroñeros, atascamos nuestros cuerpos con cochinadas y llenamos nuestras mentes con porquerías. Por eso tenemos tantas broncas de salud física y mental.

El problema con los animales carroñeros es que comienzan como consumidores de basura y, cuando se les acaban los cadáveres, se terminan convirtiendo en asesinos.

¿A usted le gusta la basura? Pues tenga cuidado porque al rato usted va a ser el platillo o a usted le va a tocar servir la mesa.

Lo que le pasó a Fernando Martí no fue divertido, se tiene que resolver y tiene que servir para que en México no se vuelva a dar ni un secuestro más.

Escrito por Alvaro Cueva

En la televisión escuché una propuesta ciudadana respecto a estos crímenes: no pagar impuestos durante 6 meses, exigiendo con ello a las autoridades a ponerse a trabajar para ganarse su sueldo, esclarecer crímenes atrasadísimos, y entre otras cosas, que en esos 6 meses decidan también si el salario mínimo aumenta, porque por ley ellos solo recibirán 1 salario mínimo mensual a partir de esos 6 meses, cómo la ven? Yo, totalmente a favor.